Carta de despedida

#1
Aunque muchos no me conocéis, quiero despedirme de todos vosotros por consideraros parte de mi familia.
Sois mi barrio. Sois el barrio en el que he vivido durante los últimos 16 años.

Sois quienes habéis compartido conmigo y con mi familia todas las desilusiones que nuestros políticos nos han cercenado por el simple hecho de formar parte de una zona que no les interesa, que no les produce votos ni proporciona medallas ni ascensos. Una zona a la que prefieren evitar mirar…

Pero también sois los vecinos con los que me he reído, con los que he celebrado, con los que me he identificado y empatizado. Sois los que me habéis alegrado la convivencia estos últimos años, los que me habéis ayudado cuando lo he necesitado, los que habéis visto nacer a mis hijas, los que las habéis recogido en el cole cuando en casa no hemos podido “conciliar” y los que las habéis invitado a chuches cuando nos hemos encontrado en el parque.

Sois también con los que he discutido hasta las tantas en las reuniones de vecinos que celebrábamos en el garaje, con los que he compartido “cola” esperando a que Moha sacase el pan del horno, con los que hemos festejado cada gol que España marcaba en la tele de “El Paso”, con los que he compartido virus mientras Bea o Ana nos despachaban los medicamentos que nos habían recetado y los que habéis visto como Arancha me cortaba la coleta cuando por fin senté la cabeza. Sois también los que me habéis tirado cubos de agua hasta empaparme cada año en la fiesta del agua y los que habéis corrido conmigo con la esperanza de que el Cercanías o el 79 no se nos escapase cada vez que lo hemos perdido y nos ha tocado esperar otra media hora hasta el siguiente.

Algunos ya se han ido del barrio, otros han llegado y muchos otros llegarán. Pero todos tuvimos, tenemos y tendremos un deseo común, que es hacer de Colonia Marconi un barrio mejor.

Yo hoy me voy. Me apeo del barco. Una herencia ha adjudicado a mi mujer una casa en otra zona de Madrid. No es una zona mejor, ni mucho menos, pero si es una zona que nuestros gobernantes se encargan de que aparente ser mejor. Alquilo mi casa y me voy.

Ojalá esto funcionase al revés. Y fuese la casa del otro barrio la que alquilo para quedarme a vivir aquí con todos vosotros en el barrio que me ha hecho sentirme parte de él. Ojalá las ilusiones con las que compré el piso se hubiesen realizado: un centro comercial, más vecinos, avenidas, colegios, parques, polideportivos…

Pero no me puedo quedar más aquí. Me debo a mi familia y mis pequeñas ya tienen una edad en la que no pueden esperar más a que e milagro prometido de cumpla.
Así que me voy a un barrio más al norte que es lo que gusta a los que nos mandan. Me voy a un barrio sin personalidad ni gente que luche por él…
Pero a cambio tendré un barrio con presupuesto, un barrio que nuestros políticos se encargan de que esté dotado de todo lo que necesita: centros de salud, centros de mayores, parques y jardines cuidados, limpieza viaria, agenda cultural, bibliotecas, alternativas de ocio para mi y para mis hijas, colegios públicos, plazas y calles adaptadas a los vecinos, frecuencia en el transporte público, BiciMad… Me voy a un barrio sin prostitución y sin basura, al que para llegar no tengo que ver hogueras, ni esclavas en tanga que enseñan sus tetas a mis hijas, ni calles abandonadas de la mano de Dios, ni sueños que se desvanecen cada vez que un nuevo partido político incumple las promesas que nos había concedido en tiempo de elecciones (y que nosotros nos seguimos creyendo).

Porque esto es así. A los que nos manejan, sean del partido que sean, les interesa que Marconi siga siendo una mierda. Les interesa quitarnos nuestra merecida parte de presupuesto para dársela a las que han decidido que sean zonas nobles porque ahí viven los que les interesan, los que les dotan de dinero para corromperse, los que no les permiten ni una puta, ni una hoguera, ni un columpio roto, ni un día sin vaciar sus papeleras, ni una parada de autobús o metro a menos de 50 pasos de sus portales.

Odiadme si queréis porque ahora seré yo el que tenga tiendas para comprar sin necesidad de coger el coche, el que tenga árboles y parques cuidados y regados a diario con un mimo que vosotros no veréis en meses. Viviré en un barrio que gusta tanto a nuestros políticos que olvidarán el vuestro sometiéndolo al abandono. Tendré cines y bares donde quedar con amigos. Gimnasios y polideportivos cuidados y regentados por el Ayuntamiento de Madrid, Escuelas de idiomas y colegios públicos entre los que elegir para llevar a mis hijas. Calles y caminos por los que pasear sin la hostilidad de tener que atravesar un polígono industrial.
Así es. Me voy a fumar con mis nuevos vecinos la parte de presupuesto que os corresponde, ese que pagáis con vuestros impuestos pero me corresponde a mi por vivir en una "zona bien".

Y sobre todo y lo más importante, me voy allí donde mis hijas tendrán un espacio en el que convivir sin necesidad de estar viendo putas a diario, a un barrio por el que podrán pasear sin temor a que nadie les pregunte “¿Por cuánto me la chupas?”.

Ahora si. Odiadme a mí. Aunque sean los mierdas de nuestros políticos los responsables de esa envidia que no podéis dejar escapar al ver como dotan mi nuevo barrio de todo lo que vosotros os merecéis tras tantos años engañándoos. Porque Marconi no saben ni por donde cogerlo.

Disfrutad lo votado. 
(para lo que os va a servir).


Vuestro antiguo vecino que nunca os olvidará.


Re: Carta de despedida

#2
Hola vecino:

Siento mucho que te vayas del barrio. Me da tristeza que buenas personas se vayan x la situación de dejadez del barrio, por falta de inversiones en el distrito. Y me da coraje que casi todas las inversiones siempre se van al norte.

Espero que allí donde vayas encuentres la vida que desees. Nosotros seguiremos aquí luchando y peleando por conseguir mejorías porque a pesar de todo creemos, nos gusta nuestra barrio y muy especialmente su gente.

Sabes que aquí siempre tendrás nuestro cariño y serás bien recibido. Y espero que estés donde estés nos ayudes nos apoyes a través del foro de las redes de la forma que sea.

Yo personalmente soy muy feliz en este barrio por eso lucho por el.

SALUDITOS

Re: Carta de despedida

#3
Pero cómo se os ocurrió ir a vivir en medio de un polígono abandonado y con prostitutas? Llevo toda mi vida (42 años) en Villaverde Alto y siempre ha estado así la zona, excepto que cuando era niño las putas eran de 50 años para arriba y ahora son más jóvenes. Esa zona siempre estuvo así y siempre lo estará, y si no que le pregunten al promotor de vuestros pisos y antiguo habitante de la zona y capitán del Real Madrid, Raúl González Blanco.

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